
The History of Flamenco: From the Soul of Andalusia to the World Stage
THE SOUL OF ANDALUSIA The History of Flamenco: From the Soul of Andalusia to the World Stage Discover the fascinating origins of flamenco, the people
El barrio de Santa Cruz en Sevilla tal y como lo conocemos hoy se lo debemos a la decidida y entregada labor de una persona que la memoria colectiva parece haber olvidado.
Don Benigno Mariano Pedro Casto De la Vega Inclán y Flaquer, II Marqués de la Vega Inclán. Y Sevilla, una ciudad en deuda con él.
Nace en Valladolid en el siglo XIX, Concretamente en junio de 1858 y fallece en Madrid en 1942, con 83 años. Pero su obra en Sevilla perdura y la ciudad no sería la misma sin su visión e intervención.
Fue su mente privilegiada y su capacidad de ver valía donde los demás sólo veían abandono la que ha conformado casi en su totalidad el trazado de las rutas turísticas del casco histórico sevillano.
Desde joven, en su época militar tuvo la oportunidad de viajar y descubrir las maravillas del patrimonio español, así como el atraso con respecto a países más avanzados de la época. Enseguida supo que en el turismo había una clave para salir de la crisis en la que se encontraba inmersa el país.
Para 1911 es nombrado Comisario Regio de Turismo y Cultura, con el gobierno de Canalejas y ejerce su labor hasta 1928. El marqués dedicará todo su tiempo y esfuerzo y a veces fortuna en desarrollar su gran proyecto de vida.
Como todo en la vida, los comienzos no fueron fáciles, España era un país atrasado, con carreteras en mal estado, y sistema de ferrocarril poco fiable, y lo peor, no se valoraba el arte y patrimonio cultural y natural del país. Tampoco había oferta de hoteles en condiciones mínimas, y una alta tasa de mendicidad callejera.
Cómo se mencionó anteriormente, el Marqués empezó de cero y tuvo que costear de su propio bolsillo numerosos proyectos o bien convence a inversores extranjeros o amigos filántropos.
De sus numerosos logros, los que más nos atañen son los relacionados con Sevilla:
Los economistas dirán que crea fuentes de riqueza alternativas estables a través del turismo. Todo siguiendo su hilo conductivo: Modernizar el país.
Nació en Valladolid, pero fue más sevillano que muchos. En esta ciudad pasó largas temporadas en su residencia del barrio Santa Cruz, concretamente en la calle Justino de Neve, 10. A día de hoy, a pesar de toda su obra, sólo hay una escueta placa que recuerda su nombre.
De su obra en Sevilla, quizá la más importante desde el punto de vista turístico, es sin duda la reordenación del Barrio Santa Cruz y su higienización. El temple y tesón del Marqués logró la coordinación de los vecinos del barrio Santa Cruz, el ayuntamiento, la Casa Real y la Comisaría Regia de Turismo (oficina del Marqués).
Desde su creación en tiempos medievales, el barrio se encontraba aislado por las murallas de Alcázar. Continuamente los vecinos solicitaban una vía de acceso o un ensanche desde Mateos Gago que atravesase el barrio hasta conectar con Menéndez Pelayo.
La Casa Real no estaba muy por la labor, argumentaba que así el barrio perdería su encanto y el palacio dejaría de tener su aislamiento necesario. Razonamiento más que válido, después de todo, avenidas anchas hay en todas las ciudades, pero pocas con el encanto de calles estrechas y bien cuidadas.
Finalmente, el Marqués logra un consenso entre las partes; El municipio ofrece la Huerta del Retiro (Plaza Alfaro). Allí se derrumba parte del muro del alcázar gracias a la donación de un particular. Hay una placa conmemorativa que así lo manifiesta, y el barrio Santa Cruz queda abierto a la ciudad. La Huerta es re-ordenada y pasa a llamarse Jardines de Murillo, gracias al arquitecto local Juan Talavera.
Pero aún quedaba por hacer, el grueso de la reordenación se centró en el Callejón del Agua, dónde había varias casas anexas a la muralla a modo de servidumbre, las cuales eran un foco de inmundicia. Además, afeaban el diseño que tenía en mente Don Benigno. El Ayuntamiento compra las casas adosadas para derribarlas. La Casa Real financió las obras de embellecimiento del Callejón del Agua, como son el pavimento enladrillado, aceras enlosadas, iluminación y ornamentos vegetales en arriates.
A todo esto, Juan Talavera sigue con el rediseño del barrio Santa Cruz dedicando atención a las fachadas y jardines de las calles y plazas, dándole un aspecto más agradable y menos desordenado.
Otro punto importante de la remodelación, hecho directamente por el Marqués de la Vega Inclán, fue el de las Hospederías. El Marqués compra varias casas, concretamente, 4 casas en la calle Pimienta ( No. 7, 9, 10 y 12) Y una en la Plaza Alfaro (No.6) que son derribadas y reconstruidas para facilitar el saneamiento del callejón.
Acorde con su plan de internacionalizar la marca España, creó la Casa de América en Sevilla (Plaza Alfaro, 6) y también tenía la idea de crear un Centro Internacional de Cultura, pero no llegó a materializarse. Las propiedades compradas entonces las pone en arriendo. Uno de sus inquilinos fue su amigo Joaquín Sorolla, que habitaba en Pimienta 10 y desde su terraza pintó varios cuadros en 1914 y bueno, aprovechó también para inmortalizar los Jardines del Alcázar.
Para 1920, el Marqués decide liberar las casas para convertirlas en Hospederías para aumentar la oferta hotelera sevillana, que en esos momentos no estaba en condiciones de recibir a tantos turistas. Este servicio funcionaba y el Marqués quería que se consolidaran y las ofrece al gobierno de Primo de Rivera, que declina formalmente. Finalmente, las casas se disgregan y son vendidas en los años 30. Pero las casas son influencers y marcan tendencia con el “estilo sevillano”.
El Marqués de la Vega Inclán, sabía que el mayor influjo de turistas en esa época provenía de Norteamérica por vía marítima. Don Benigno retoma los lazos con los Estados Unidos, rotos desde el desastre del 98, y planifica la recepción de los turistas con una promoción y propaganda turística de España. Había una imagen negativa y era necesario cambiarla.
En Sevilla, crea la Casa de América, en una de sus propiedades en el barrio Santa Cruz, se dedica a Washington Irving en recuerdo de su paso por España (hay una placa conmemorativa) como pretexto para atraer más turismo americano.
La convierte en una residencia de estudiantes americanos. Dentro había habitaciones de honor para visitas ilustres, salones de lectura, oficina de turismo, etc. Decorada con cuadros de Valdés Leal y Zurbarán (el Marqués constantemente promovía la cultura española) Incluso un ejemplar que el mismísimo Washington Irving regaló a su nieto. Mientras estuvo abierta fue un éxito, pero en los años 30, fue vendida por falta de liquidez económica.
Prolijo siempre en su vida, el Marqués, como alcaide del monumento es el encargado de dos intervenciones:
Don Benigno era el director de la reforma urbanística a ambos lados de la muralla. Barrio Santa Cruz y Jardines.
La galería del Grutesco, antiguo muro almohade es la que separa los jardines nuevos de los viejos. La Huerta del Retiro es divida en dos, una parte pasa a ser Jardines de Murillo y la otra pasan a ser los Jardines Nuevos que llevan el nombre del Marqués de la Vega-Inclán.
En los Jardines viejos, crea el actual Jardín Inglés y planifica un laberinto igual al que estaba ubicado en el Jardín de la Cruz, destruido en 1910.
Y para conectar los Jardines Nuevos con Palacio, convence al Rey Alfonso XIII para compre la Puerta de Marchena. En 1913 se trae pieza a pieza.
Otro aspecto importante que desarrolla el Marqués, es la técnica de conservación de los monumentos. Antes, al desconocer las técnicas constructivas antiguas, se procedía a restaurar el monumento introduciendo elementos nuevos, sustituyendo lo antiguo. El Marqués era más proclive a la conservación, pensaba que, si se conserva algo, no habrá que restaurarlo. O en el caso de intervenir, los elementos nuevos deben estar diferenciados del original o incluso dejar una descripción visible de la actuación hecha.
A pesar de prácticamente haber creado el anillo turístico de Sevilla, la ciudad aún no se lo ha agradecido. A principios del siglo XX, el patronato de las Casas Baratas solicita al cabildo, que la calle conocida como el Porvenir sea cambiada en honor al Marqués. Pero el ayuntamiento ni siquiera se pronunció. A día de hoy sólo está la placa en el callejón del agua.
Al parecer, los motivos que llevaron al silencio municipal se deben a que desde 1891 el Marqués convivía con el amor de su vida, Doña María Belén López Cepero, pero sin casarse. Claro, los concejales más conservadores ligados a liga católica se opusieron.
fijaos cómo cambian los tiempos, en el pleno que se debatía se llego a decir la siguiente frase:
Si el Marqués estuviera casado, no tendríamos en cuenta a la querida (...)
Que os parece? Se merece una calle, un busto o una plaza en algún lugar destacado de la ciudad? Desde luego algo más que una placa en el Barrio Santa Cruz.
Si quieres conocer de primera mano todos los detalles, ven a una de nuestras rutas que organizamos por el Barrio Santacruz, para más info, pincha aquí

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